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EL ESCUDO OLVIDADO DEL CRISTIANISMO

El Escudo Descuidado del Cristianismo. 

 

Imagínate un soldado en una guerra peleando con su espada pero sin escudo, podría atacar las veces que quiera y tener éxito en todas, pero estaría indefenso ante el primer ataque del enemigo, ambos, tanto la espada como el escudo, son imprescindibles para la batalla. 

 

Si esto es así, lo lógico sería nunca olvidar nuestro escudo. Pero no ha pasado así con el cristianismo, muchos cristianos no se sienten cómodos platicando con personas de otras religiones o creencias, de hecho prefieren evitarlas, pero esto no es lo que enseña la Biblia con su continuo llamado a defender la fe, aquí es donde entra la apologética: 

 

La Apologética 

 

– ¿Qué es? 

 

La apologética Cristiana es esa rama del Cristianismo que trata con responder cualquiera crítica que se opone o cuestiona la revelación de Dios en Cristo y en Su Palabra. 

La palabra “apologética” viene de la palabra Griega “apología”, y significa “una defensa verbal”. Se usa ocho veces en el Nuevo Testamento. 

 

– Apologética como mandato de la Biblia: 

 

La Biblia nos manda a hacer apologética. En  1 P 3:15 dice  “…sino santificad a Cristo como Señor en sus corazones, siempre preparados para presentar una defensa a todo aquel que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes; pero háganlo con mansedumbre y reverencia…” También Pablo habla de ella en 2ª Corintios 10:5 “…derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 

 

– Formas de apologética: 

 

Todo creyente tiene el compromiso de defender el evangelio. Un trabajo serio y comprometido con la apologética podría llevarte a leer e investigar sobre una gran cantidad de temas como la evolución, astronomía, matemáticas, filosofía, teología, etc. Pero también consiste responder algunas preguntas acerca de Jesus y la Biblia, en este ultimo caso no se necesita un gran intelecto ni leer una gran cantidad de libros y es con el que todo creyente debería estar comprometido. 

 

– Uso de la Biblia: 

 

Siendo así entonces cada creyente tiene un compromiso de estudiar la Biblia no solo para edificación personal sino para presentar defensa del evangelio contra sectas y doctrinas falsas. 

Ej. Los testigos de Jehová afirman que Jesus no fue Dios. La falsedad de esta doctrina queda claramente expuesta al estudiar la Biblia, el libro de Juan en su capitulo 1:1 dice claramente que aquel que era el verbo era también Dios. 

 

– Uso de la lógica: 

 

La lógica es una  herramienta fundamental de la apologética, ella nos sirve para identificar errores de razonamiento en los argumentos contrarios, el creyente hace bien en aprender sus leyes y utilizarlas para desmantelar falsas enseñanzas. 

Ej. Una de sus leyes es la ley de la no contradicción, si un enunciado contiene una contradicción entonces no tiene sentido y no puede ser cierto. Esto lo vemos claramente cuando un ateo hace la pregunta, ¿Quién creó a Dios? el error aquí se encuentra en que Dios por definición es un ser eterno, o sea que no fue creado, así que el ateo en realidad está preguntando ¿Quién creó al ser que no fue creado? lo cual es una contradicción y un sin sentido, sería lo mismo que preguntar ¿Por qué este lápiz verde es rojo? 

 

– El uso del amor: 

 

En nuestra labor como defensores, lo que decimos están importante como la manera en que lo decimos, la meta es ganar almas para Cristo, no podemos hacer esto si no mostramos su amor, me gusta una traducción de 1 P 3:15 que dice “Pero, eso si, háganlo con dulzura y respeto…” ciertamente tu puedes salir airoso de un debate y no haber mostrado el amor de Cristo, nuestros argumentos deben ser expuestos con amor y compasión, conociendo que están siendo lanzados a potenciales cristianos, gente que Dios ama y dio su vida por ellos. 

 

– El trabajo del Espíritu Santo: 

 

Ciertamente nuestro trabajo como defensores, todo nuestro esfuerzo y dedicación, fueran en vano sin la obra convencedora del Espiritu Santo, no importa lo elocuentes o intelectuales que seamos, al final el trabajo en el corazón del hombre le pertenece al Espiritu Santo, la apologética es una tarea que debe estar acompañada de oración de corazón y una búsqueda sincera del poder y la manifestación de Dios. 

 

– Conclusión: 

 

Un corazón apasionado por Dios es un corazón que desea conocerlo y defenderlo, como decía aquel reformador de antaño:  “Un perro ladra cuando su amo es atacado. Yo sería un cobarde sino hago lo mismo por Cristo.” 

 

La apologética trata de quitar los obstáculos entre las personas y la cruz de Cristo, es una forma alternativa de evangelismo que intenta alcanzar a aquellas personas que tiene un diferente sistema de creencias o que tienen dudas acerca de Dios, pero que son personas por las que Cristo murió y a las que ama al igual que a nosotros y que no merecen que se les oculte la verdad que se nos a sido revelada por gracia, la Biblia dice: “Dad por gracia lo que por gracia recibisteis” si amamos a Dios, también amemos a la gente a la que el ama, eso incluye a los que lo niegan e incluso a los que lo odian, esforcémonos por alcanzarlos para que también participen de el gozo de esta salvación tan grande y tan bella, ¡¡defendamos el evangelio!! 

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